Narcótica reliquia

socialite Adolfo Vasquez Rocca

Ver y ser vistos, esa parece ser la consigna en el juego translúcido de la frivolidad. El así llamado momento del espejo, precisamente, es el resultado del desdoblamiento de la mirada, y de la simultánea conciencia de ver y ser visto, ser sujeto de la mirada de otro, y tratar de anticipar la mirada ajena en el espejo, ajustarse para el encuentro.

 

Victoria Chalot / Victoria Chalot

 

Vivimos en la calidez seductora del éxtasis de las imágenes. En el desafío de la diferencia, que constituye al sujeto especularmente, siempre a partir de un otro que nos seduce o al que seducimos, al que miramos y por el que somos vistos, hace que el solitario voyeurista ocupe el lugar del antiguo seductor apasionado. Somos, en este sentido, ser para otros y no sólo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social. Lo característico de la frivolidad es la ausencia de esencia, de peso, de centralidad en toda la realidad, y por tanto, la reducción de todo lo real a mera apariencia.

 

Nuestra soledad demanda un espejo simbólico en el que poder reencontrar a los otros desde nuestro interior. Buscamos en el espejo la unidad de una imagen a la que sólo llevamos nuestra fragmentación.

 

Victoria Chalot - Victoria Chalot

Victoria Chalot – Victoria Chalot – Victoria Chalot

 

 

Con estupor tomamos las últimas fotografías posibles, un patético modo de certificar la experiencia o de convertirla en colección. Pareciera que la fotografía quiere jugar este juego vertiginoso, liberar a lo real de su principio de realidad, liberar al otro del principio de identidad y arrojarlo a la extrañeza. Más allá de la semejanza y de la significación forzada, más allá del “momento Kodak”, la reversibilidad es esta oscilación entre la identidad y el extrañamiento que abre el espacio de la ilusión estética, la des-realización del mundo, su provisional puesta entre paréntesis.

 

Warhol - Adolfo Vasquez Rocca

 

 

Como en la Invención de Morel dónde se ha logrado mediante su artificio una imagen holográfica perfecta que recrea una y otra vez -en las imagenes- los cuerpos que se ofrecieron sin saberlo ante el obturador sacrificial de la cámara, en un paroxista ritual de inmortalidad. Fotografiado Morel pretendió perpetuar ‘una semana’ de felicidad ociosa. El genio de Morel erige un monumento, conserva una narcótica reliquia, un museo en el que vivirán eternamente algunos hombres y mujeres repitiendo eternamente sus mismas voces, sus mismos gestos y complicidades, sus mismas miradas, en un simulacro donde la única inmortalidad posible es la de las imágenes. En esta ínsula, metafora de un paraíso artificial, ¿qué le queda al narrador? Enamorado de un fantasma, de una mujer muerta, no le queda otra cosa, para estar junto a ella, que dejarse devorar por la pantalla y transformarse él mismo en simulacro. Con su seducción y muerte, y con su ingreso a la eternidad del archivo, la hegemonía de una nueva ecología de medios en la isla es completa.

 

Victoria Chalot - Victoria Chalot

Victoria Chalot – Victoria Chalot – Victoria Chalot

El mundo se sostiene en la fragilidad de una mirada fragmentada por los tiempos de exposición con los que el obturador ralentiza su espectralidad.

La imagen busca exorcizar al discurso que podría fijar lo real. La fotografía una estrategia de inclusiones inexorables, en la cual la distancia entre unos y otros se va horadando. A tal punto que el sujeto fotográfico ya no es el personaje, ni el fotógrafo ni el espectador: no, hay otro en la foto, hay un heterónimo; esto es, un sujeto hecho de tres personas distintas cuya suma es imaginaria. La prueba del gran fotógrafo es evidente: no busca ilustrarnos o escandalizarnos, no nos hace meramente boyeristas. Nos da una función configurativa del escenario: no estamos en la foto, estamos en su grafía.

 

Victoria Chalot - Victoria Chalot

 

Victoria Chalot – Victoria Chalot – Victoria Chalot

Adolfo

Ver: La Invención de Morel. Defensa para sobrevivientes

 

 

Ver y escuchar:

Tu Vicio

Hablando a tu corazón


 

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4 comentarios to “Narcótica reliquia”

  1. anarco-nica Says:

    Qu’est-ce que nous ferons ?
    tu et moi agenouillés devant le poteau d’exécution des avènements.

  2. faustine Says:

    A

    Je t´aimerai toujours!

    (savons)

    mille MMMmmm

  3. fbacon Says:

    A Vicky Moz
    ¿Por qué tendremos que acostumbrarnos a esta desolación inmensa -a la felicidad perdida de habernos conocido, a nuestra tristeza de no ser santos? Confinados al recuerdo y su persistencia, a la sucesión de imágenes proyectadas una y otra vez como en la invención de Morel: donde con una cercanía y un vértigo inusual nos vemos como forajidos -a la vez que sobrevivientes- desplazando y consumando su amor violento en medio de ascensores, metros, farmacias, muelles, aulas, salones de honor, grandes avenidas, bidet, camas, living, viejos almacenes, buses interurbanos, jardines, bibliotecas, capillas, en un metraje de 11 meses dónde quedó atrapada nuestra vida y habitaremos para siempre. En nuestro mundo insular y simbiótico… fuimos y somos una gran pareja, una esfera, una promesa de felicidad permanente, aunque el mundo sea tragado desde sus raíces, la casa permanecerá intacta, las fotos que custodian nuestra memoria de amantes furibundos, estarán almacenadas en un disco Voyager que contiene “Murmullos, gritos y sonidos de la ínsula -”Mmmm”- y un manual de sobrevivencia, instrucciones para esconder las llaves, realizar llamadas sin ser descubiertos, mapas y datos clasificados, no quiero que el testimonio de un amor imposible vivido con escándalo y fanatismo se pueda perder algún día. Algún día seremos leyenda Victoria Chaló. Y recuerda que con el desgaste y la fatiga de material puede haber perdidas y bajas, pero no todo se acaba, somos los últimos sobrevivientes y más que recuerdos, fantasmas, y mensajes cósmicos quisiera dejar un(a) descendiente de esta raza que con nosotros podría extinguirse, una prueba de que estuvimos allí y nos amamos de manera delicada y delirante en las narices mismas de las instituciones, los custodios y los fiscales. Fundamos y recreamos un modo de amor ya ido, imposible para otros mundos no insulares, mantenemos complicidades inexpugnables, guiños que nadie más reconocerá.
    Adolfo Vásquez Rocca

  4. fbacon Says:

    A Adolfo Vásquez Rocca

    Valparaíso, mayo de 2006

    Profesor:

    Le escribo para advertirle respecto del potencial riesgo que implica su cercanía académica con la srta. Victoria Chalot. La conozco, sé como es….la he visto.

    La he visto comiendo torta en el psiquiátrico, bebiendo cola de mono, reclamando contra la felonía postmoderna, llorando por sus amigos, tomando café a destajo, viendo Nosferatu en el Goethe, repartiendo afiches de Tomás Hirsch, en el metro de Sao Paulo, en un Teletrak, remojando legumbres, otorgando títulos nobiliarios y condecoraciones, en una buhardilla, con homicidas en la cárcel, riéndose de lo absurdo, reclamando ante los tecnócratas, tejiendo bufandas, redactando comunicados de prensa, regateando precios, leyendo boletines demográficos, fotografiando ventanas, restaurando muebles, cortando aislapol, cuidando niños, comprando flores, cuidando niños, entrando al cine, en el hipódromo, nebulizandose en un hospital publico, asumiendo compromisos, cortando el pelo, declarándose célibe y soñadora, creyendo en las personas, comiendo sushi, dialogando con inmigrantes, en el estadio hinchando por Wanderers, tomando el té con seropositivos, bailando mambo, pintándose las uñas, rodeada de esquizoides, leyendo en el cementerio, y un largo etcétera.

    Francamente me preocupa su amistad con ella…..Está loca, se lo han dicho y se enorgullece, le gustan los epitafios, tiene una colección del Principito en idiomas, elige la palabra del día que hoy es “zapato”!, esta perdidamente enamorada de un filósofo-artistayescritor, se burla de lo políticamente correcto, sufre de vértigo pero le apasionan los ascensores, pierde la compostura ante los sujetos de retórica exquisita, se dice ecléctica y fuera de contexto, quiere estudiar francés, tiene amigos raros pero nadie tan desquiciado como ella, escribe cartas sin destinatario y sin destino, viaja en Trolebuses con nombre, ha preguntado qué es el bienestar social, tiene una colección de sombreros, se sabe elegante, pero al modo de los locos años ‘20; lava a mano con jabón que ella misma hace, atesora cactus, se reconoce una cara dura, dice que se va a España y que tomara un bus para llegar a Lisboa, está loca…en serio.

    La srta. Chalot lidera una red de contrabando de bolsas de té, es ayudante de un sociologo gay, aficionada a las peleas “todo vale” aunque no a los reality shows. No lee ni entiende a los que leen Harry Potter, es una fumadora pasiva y -compulsiva, diseñadora enciernes -y en viernes-, le gustan los adoquines y los desfiles de bomberos.

    Sé lo que digo, Yo la he visto, sea cauto….es una mujer kamikaze, puede ser peligrosa.

    Vicky Moz

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